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Sammy Duet, guitarrista de GOATWHORE y ex-integrante de ACID BATH y CROWBAR, está feliz… no sólo porque sus gatos aparentemente han desarrollado un fino gusto por el black metal brutálico (“¡Mis gatos se vuelven locos cuando toco FOG – “Through The Eyes Of Night”! ¡Se sientan frente a los malditos altavoces y se relajan!), sino porque él mismo ha sobrevivido triunfalmente un nuevo disco de GOATWHORE. Certeramente titulado “A Haunting Curse” – una idea con la que Duet ha coqueteado desde que la banda grabó “Funeral Dirge For The Rotting Sun” (2003) en los supuestamente embrujados Noise Lab Studios, más dos años de variados problemas y contratiempos para la banda – el disco es la tercera entrega del negro y brutal metal de su marca registrada, que por primera vez será publicado por el legendario sello Metal Blade Records.
Pero para GOATWHORE no hay una grabación que no traiga consigo su parte de catástrofes. Mientras “Funeral Dirge” siguió a un accidente de carretera casi mortal, que dejó a Ben Falgoust, frontman de GOATWHORE y SOILENT GREEN, temporalmente atado a una silla de ruedas y el futuro de la banda incierto, la creación de “A Haunting Curse” fue acompañada por la huida del cuarteto de New Orleans – Duet, Falgoust, el batería Zack Simmons y el bajo Nathan Bergeron – de las aguas del terrible Huracán Katrina en 2005. Si Dios realmente existe, ella definitivamente no es fan de GOATWHORE. Pero dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. En el caso de GOATWHORE, están más fuertes, duros, malvados y jodidamente enojados. ¡GOATWHORE están de vuelta con ganas! Pero quizás debamos rebobinar un poco…
Supuestamente bautizados así debido a un misterioso encuentro con una bailarina de striptease no precisamente atractiva, GOATWHORE se formaron en New Orleans en 1997. Una serie de shows locales y la publicidad boca a boca le ganaron a la banda un movimiento de seguidores de culto (sus legiones de fans visten orgullosamente las camisetas con diseños simples, pero efectivos de la banda - una parodia del emblema de Jägermeister que incluye una gran cruz invertida – en conciertos de death y black metal de costa a costa). En 2000 la banda lanzó el poderoso “The Eclipse Of Ages Into Black” bajo el alero de Rotten Records, siendo recibido por oídos listos y dispuestos.
Durante los siguientes dos años la banda estuvo incesantemente en gira. Aquellos que no habían sido inmediatamente cautivados por la ferocidad de la banda en estudio, fueron despiadadamente golpeados por la intensidad del grupo en directo. De hecho, los GOATs son la quintaesencia del guerrero de la carretera que captura cabezas por todo el país con sus ritmos maníacos, el caos de su garganta y un ambiente maligno. Siempre hostil, siempre oscuro, siempre maligno… Amén.
2003 vio el lanzamiento de “Funeral Dirge For The Rotting Sun”, un disco más lento y amenazante, repleto de referencias a Satán, la muerte y las serpientes. El disco fue una reflección directa de las heridas sufridas por Falgoust durante una colisión vehicular en 2002 (en la última noche de la gira de SOILENT GREEN). Falgoust se recuperó milagrosamente y la banda volvió de inmediato al ruedo con la bulliciosa aprobación de las masas.
2006: Hay 25 grados con sol en St. Petersburg, Florida, pero dentro de los placenteros confines del crecientemente popular estudio Mana de Erik Rutan se escuchan los sonidos del apocalipsis; tonos de la variedad METAL: rítmicamente siniestra y de puños apretados. Es la paliza sónica que caracteriza al nuevo álbum de GOATWHORE, “A Haunting Curse”, su primer disco para Metal Blade. Más al rojo que su oscuro predecesor, el disco se mantiene fiel a la original irreverencia de una mezcla de BATHORY con Baal (Dios del trueno), con una sensibilidad carcelaria, una resolución punkera y esos inimitables grooves de Louisiana por los cuales la banda se ha hecho conocida. Temas como el extremadamente old school “Bloodletting Upon The Cloven Hoof”, “Wear These Scars Of Testimony”, tema que abre el disco, y “Silence Marked By The Breaking Of Bone” son rápidos, oscuros y antagónicos, donde la voz de Falgoust le agrega una amenazante severidad a la colectiva agilidad instrumental del grupo. Los ritmos colisionan con una precisión increíble, y los furiosos riffs de Duet le dan al conjunto una torrencial exigencia de cuernos-hacia-el-cielo. “A Haunting Curse” está aquí para devorar. Ya habéis sido advertidos.
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