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FATES WARNING es probablemente el grupo más influyente en la escena del metal progresivo actual, habiendo virtualmente creado este género en 1984 al combinar elementos de puro metal con otros de rock progresivo tradicional. Con el lanzamiento de su décimo álbum en estudio “FWX”, la banda una vez más ha hecho lo que mejor sabe… ¡crear los temas más acabados de toda la escena de metal progresivo!
En 2003, los fans del rock progresivo y metal en Estados Unidos tuvieron la suerte de presenciar una gira que tomó casi 15 años en concretarse. FATES WARNING fueron invitados a unirse a Dream Thater y Queensryche en el verano de 2003 en lo que se convertiría en una de las giras más exitosas de la banda hasta la fecha. En opinión de Jim Matheos, Ray Alder y el bajista itinerante Joey Vera, FATES WARNING serían meros teloneros en una gira nacional que tendría toda la atención centrada en las bandas principales Queensryche y Dream Theater. Pero, para alegría de la banda, les fue posible alcanzar un público totalmente nuevo y muy receptivo. Los acompañantes del grupo tuvieron muchísimo que hacer al encontrarse cada noche con nuevos fans queriendo conocer a los músicos. Esta excitación ha rejuvenecido a FATES WARNING, lo que se puede escuchar claramente en “FWX”, donde el retorno al lado más agresivo de la banda le ha dado un nuevo aire a las grabaciones. Producido por el guitarra Jim Matheos y el cantante Ray Alder, “FWX” es de lo mejor de FATES WARNING, combinando su creatividad con un nuevo sentido del propósito y empuje.
Habiendo pasado los últimos años en extremos opuestos de Estados Unidos trabajando en otros proyectos, para las grabaciones de “FWX” FATES WARNING se volvieron a encontrar en los campos de Connecticut, más precisamente en el estudio Carriage House. El proceso de grabación esta vez fue distinto. Como siempre, las pistas de batería fueron grabadas en un estudio “de verdad” con un ingeniero, pero todos los doblajes fueron registrados en el estudio que Jim Matheos posee en su casa. “Esto nos dio mucho tiempo y la libertad para experimentar con sonidos e ideas,” afirma Matheos. Para mezclar, la banda volvió a Carriage House con el ingeniero Phil Magnotti, quien había trabajado con ellos en su anterior disco “Disconnected”. También el proceso de composición fue algo inusual, ya que Matheos comenzó por las letras. “Después de la gira con Dream Theater y Queensryche del año pasado estuve unos días en Seattle y luego conduje a casa en New Hampshire, lo que me tomó cerca de una semana. Durante ese tiempo comencé a escribir letras, o al menos bosquejos de canciones,” comenta Matheos. De vuelta en casa, comenzó a trabajar en la música y, una vez lista, volvió a sus letras/ideas originales y las comenzó a adaptar a los temas que había compuesto. El producto final son diez canciones absolutamente impresionantes, de lo mejor que la banda ha hecho en toda su historia.
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